martes, 21 de febrero de 2012



En las pasadas semanas visité el Hospital San Pablo en Bayamón. Allí conocí a un ángel disfrazado de mujer. El hospital estaba atestado, habían pacientes en los pasillos esperando por habitaciones y allí estaba una pareja de ancianos que la primera impresión que tuve fue que eran unas personas de escasos recursos. Digo escasos recursos por la forma en que estaban vestidos, pero eso es parte de ese no se qué, que tenemos los latinos que si alguien no esta vestido de cierta forma le ponemos el sello de pobre.
La anciana estaba enferma y su anciano esposo estuvo parado a su lado por horas (no había sillas disponibles para los acompañantes) estaba sumamente delgado, no olía bien y sus zapatos estaban rotos. Tenía una guayabera amarilla que alguna vez fue blanca. El frio en el hospital era insoportable, el anciano bostezaba repetidamente y hablaba solo.  De momento pasa el ángel, le pregunta ¿usted comió? A lo que el responde: “eso es lo menos que me importa en este momento” Que fuerte, pero es una realidad, cuando tu tienes un ser amado enfermo lo menos que se te ocurre es que vas a comer, y mucho menos en ese escenario donde la posible cocinera del hogar era quien estaba en cama esperando horas muertas para que un medico la viniera a ver.
El ángel le dice al anciano que le iba a brindar un abrigo porque el frio allí era insoportable y su camisa era muy fina (por no decirle que su guayabera estaba muy desgastada). Le puso el abrigo y se marchó.  Pasada aproximadamente media hora regresó con otro abrigo y se lo cambió, porque entendía que el primer abrigo que le había brindado no lo cubría lo suficiente. “Ese abrigo que yo le di está  muy femenino, permítale ponerle este.” Le puso el abrigo marca náutica y se marchó. Al rato regresó, con una sopa, varios pedazos de pan y un café.  Yo miraba aquella escena y pensaba “Wow, todavía queda gente buena.” La cara de aquella mujer jamás se me va a olvidar. Son de esas personas que dejan una huella en tu vida sin saberlo y nunca los olvidas. El ritmo de vida que vivimos a veces no nos permite ver que con un gesto sencillo le podemos cambiar la vida a otro.
¿Qué opinan ustedes? ¿Se atreven a ser ángeles?

2 comentarios:

  1. Me alegro tanto que hayas presenciado ese gesto tan bonito, verdad que deja a uno impactado? Esas son las pequeñas cosas que muchas veces pasan desapercibidas, estamos tan ajorados en nuestro propio mundo que se nos olvida detenernos y mirar a nuestro alrededor y notar cuando a alguien le hace falta que le demos una mano. Siempre he creido que el que da, desinteresadamente siempre recibe mucho mas a cambio. Debemos ser participes del humanismo y de extenderle la mano a alguien que la necesite sin que nos tengan que pedir el favor. Y esto no se trata de religion, esto se trata simplemente de ser humano, el mundo da muchas vueltas y la vida tiene maravillosas maneras de cobrarnos nuestras deudas y tambien de pagarnos de vuelta nuestras bondades. El que da siempre recibe... aunque sea unas Gracias es suficiente! Haga el bien y no mire a quien, es ni lema... y hasta ahora, no me ha fallado, soy Bendecida con amigos maravillosos, la vida me recompensa por cada buena obra que he hecho, yo atraigo a mi vida bendiciones, siendo tambien bendicion para otros. Ponlo en practica y veras los resultados!

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  2. Increíble verdad... Te envidio y de la buena, hubiera deseado presenciar tan penoso y bello momento a su vez. Estoy a punto de convertirme en Enfermera Graduada con un grado menor en Educación y en las practicas que tenemos que realizar en el hospital se ven tantas situaciones similares, hasta con menores de edad abandonados a su suerte en sala de emergencia por sus padres o encargados. Es el momento en que como profesional y enfermera de vocación me digo, "ok Daileen, y ahora?", son situaciones en los que realizar la intervención o procedimiento no es suficiente, hay que dar la milla extra. Estas historias me alegran y a le vez me enfurecen, porque me pregunto yo ¿Dónde esta el profesional de salud que intervino con estos ancianos, vio la situación y no corrió la milla extra?, se que tal vez me desvié del mensaje que querías traer de tan bonita experiencia, pero es un tema que en realidad me toca. Gracias por compartir tan linda experiencia.

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